Comenzar una actividad física, retomar el deporte después de un tiempo o inscribirse en un gimnasio suele ser un paso positivo para mejorar la salud y el bienestar. Sin embargo, antes de ponerse en movimiento, existe un requisito fundamental que muchas veces se toma como un simple trámite: el apto físico. Lejos de ser una formalidad, este estudio médico cumple un rol central en la prevención, el cuidado del cuerpo y la práctica segura del ejercicio.