Respirar es una de las funciones más automáticas de nuestro organismo, pero también es una de las pocas que podemos modificar de manera consciente. En momentos de estrés, preocupación o tensión, nuestra respiración puede volverse más rápida y superficial. Aprender a prestar atención a este proceso y utilizar determinadas técnicas puede convertirse en una herramienta sencilla para recuperar la calma en situaciones cotidianas.