Durante mucho tiempo se pensó que la salud física y la salud emocional eran aspectos separados. Sin embargo, hoy se sabe que mente y cuerpo están profundamente conectados, y que lo que sentimos puede influir directamente en cómo funciona nuestro organismo. Cuidar la salud emocional no es solo una cuestión de bienestar mental: también es una forma de proteger el cuerpo.